
«Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.»
Manifiesto del Partido Comunista, Burgueses y Proletarios, Marx y Engels
El pasado 23 de mayo se organizó un acto en Vallekas en la Casa Sindical La Piketa con motivo de la campaña de unidad comunista que tanto Iniciativa Comunista como Red Roja (m-c) venimos desarrollando en Madrid. Tras un Primero de Mayo en la capital, en la que se desarrollaron hasta 8 movilizaciones en distintos puntos, dando muestra de la actual situación del movimiento obrero y sus diferentes expresiones, veíamos organizar este acto donde exponer nuestra postura y cuáles son las tareas inmediatas de los comunistas con el movimiento obrero y nuestra clase.
El acto se dividió en cuatro ponencias de diferentes camaradas que abordaron diferentes cuestiones:
LA CLASE OBRERA, PARADOJA DE LA IDENTIDAD PROHIBIDA
«Las clases son grandes grupos de personas que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que en su mayor parte las leyes refrendan y formalizan), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo de percibir y la proporción en que perciben la parte de riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo de otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social.»
Una gran iniciativa, Lenin
La primera ponencia el camarada expuso de manera breve el esfuerzo de la clase dominante por negar la existencia de las clases sociales, destinando ingentes recursos económicos e ideológicos para eliminar la misma idea de clase social o difuminarla. Ante ello recuperó la definición que realizó Lenin a las mismas y apoyándose en esa definición realizó el análisis de la clase obrera en la actualidad, rompiendo con muchas ideas en el imaginario colectivo en base al estudio de la realidad actual. Como ejemplos, ante la idea promovida que la gran mayoría de los trabajadores vive muy bien los datos indican que 17,5% de asalariados tiene un salario inferior al SMI y un 46,8% cobra el mismo o menos del doble del mismo, como es un hecho verificable que desde la crisis de 2008 la capacidad de consumo por persona se ha reducido en todos los tramos. También ante la idea del Estado Español como país de camareros el camarada recuerda que el 20% de los asalariados trabaja en la Industria, agua, energía y construcción, otro asunto muy recurrente como es la dispersión o atomización en el trabajo el camarada recuerda que el 61% de los trabajadores están en empresas de más de 50 trabajadores, pudiendo conformar un comité de empresa, el 27% están en empresas entre 6-49 trabajadores pudiendo tener delegados de personal y el restante 13% sin opción a tener ningún representante legal de los trabajadores. Otro tema recurrente en la actualidad es el intento por enfrentar a trabajadores viejos con jóvenes, como si una relación generacional de explotación se diese, la realidad es muy distinta y los trabajadores mayores de 50 años tienen una media de cotización menor que todos los grupos de edad menores a ellos.
La ponencia enlazaba la cuestión objetiva a la cuestión subjetiva donde se repasaron distintas encuestas elaboradas por el CIS que dejan ver que las preocupaciones de la clase obrera siguen siendo la guerra, la pobreza, las desigualdades entre países pobres y ricos así como el cambio climático, también la autopercepción de clase ha caído, en 2010 el 42,7% se consideraba obreros frente al 22,1% que se consideraba clase media, en 2024 apenas el 20,8% se consideraba clase trabajadora frente al 41,6% que se considera “clase media-media”, sin embargo al 86,4% le preocupa la existencia de desigualdades sociales, además, un 47,9% considera que existen mayores desigualdades que hace 10 años y el 50,6% considera que habrá mayor desigualdad en 10 años.
El camarada terminaba la ponencia llamando a recuperar la centralidad obrera mediante un programa revolucionario:
- Que garantice nuestra independencia de clase. Articularnos entorno a nuestros intereses, organizarnos a todos los niveles.
- Dispuesto a la tomar partido en la lucha de clases. Menos decir y más hacer.
- Que se desmarque claramente del reformismo. No queremos traidores ni claudicadores.
- Organizando a los miembros más decididos del proletariado de forma eficaz.
- Necesitamos un Partido Comunista con línea revolucionaria
- Nuestro objetivo irrenunciable es la revolución proletaria
SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO Y LA ESTRATEGIA COMUNISTA: SUPERAR EL PACTO SOCIAL
En la segunda ponencia el camarada expone la situación actual del movimiento obrero, marcado por muchos años de un sindicalismo de concertación y pacto social de las grandes centrales sindicales priorizando la paz social y estabilidad del sistema, negociando condiciones a la baja, firmando convenios que recortan derechos y beneficiándose de subvenciones que los alejan de su base, esto ha producido una desmoralización en la clase trabajadora que ha visto como desde los pactos de la Moncloa se ha fortalecido la patronal mientras los sindicatos se burocratizaban y perdían democracia interna.

Ante esta circunstancia el camarada propone que la estrategia comunista debe incluir el impulso del sindicalismo combativo, esto significa, una intervención decidida en los sindicatos existentes, para recuperar el carácter combativo desde la base y creando alternativas sindicales donde sea necesario. La independencia de clase es fundamental y el movimiento obrero no puede ser un apéndice de partidos parlamentarios, sino un sujeto político autónomo con su propia agenda revolucionaria.
Tras esta introducción se expone el desarrollo industrial en muchas ciudades debido al aumento del comercio digital, en polígonos industriales dedicados antes a la fabricación, mantenimiento y ensamblaje crecen ahora grandes plataformas logísticas que vuelven a agrupar en su seno cientos de trabajadores. Ejemplos en Madrid es el desarrollo en el Corredor del Henares a lo largo de la A-2 y en el sur de Madrid a lo largo de la A-4. El papel cada vez más relevante que tiene este sector en la economía, crece a expensas de una explotación sobre todo de la clase trabajadora joven y la migrante. En los almacenes la organización de los trabajadores todavía es embrionaria, pero ha habido ejemplos importantes como huelgas en Amazon que demuestran el poder estratégico del sector como columna vertebral del metabolismo del capital. Ante esta industria en desarrollo los comunistas tenemos la tarea de organizar lo no organizado, superar la fragmentación de las subcontratas para construir unidad sindical de base. Debemos politizar la precariedad de este sector para cuestionar no solo las condiciones laborales, sino el modelo de consumo y producción capitalista en su conjunto. Y, sobre todo, debemos forjar la unidad entre el almacén y la calle, vinculando las luchas de los trabajadores de la logística con las luchas de los barrios por la vivienda y los servicios públicos. Es en esta nueva realidad donde la centralidad obrera se manifiesta con una fuerza renovada y donde debemos enfocar nuestra intervención revolucionaria.
La ponencia terminaba con unos puntos en los que se remarcaba el papel de los comunistas como parte del movimiento obrero y las tareas a desarrollar en él:
- El derecho a ser escuchado, acompañar a los y las trabajadoras en su propio proceso y ser reconocidos por los mismos como iguales.
- El trabajo constante con el objetivo de elevar a los cuadros sindicales más activos hacia un plano superior.
- La creación de células obreras revolucionarias dentro de los centros de trabajo con el objetivo de poder controlar con su intervención zonas geográficas estratégicas.
SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO OBRERO Y LA ESTRATEGIA COMUNISTA: SUPERAR EL PACTO SOCIAL
En la segunda ponencia el camarada expone la situación actual del movimiento obrero, marcado por muchos años de un sindicalismo de concertación y pacto social de las grandes centrales sindicales priorizando la paz social y estabilidad del sistema, negociando condiciones a la baja, firmando convenios que recortan derechos y beneficiándose de subvenciones que los alejan de su base, esto ha producido una desmoralización en la clase trabajadora que ha visto como desde los pactos de la Moncloa se ha fortalecido la patronal mientras los sindicatos se burocratizaban y perdían democracia interna.
Ante esta circunstancia el camarada propone que la estrategia comunista debe incluir el impulso del sindicalismo combativo, esto significa, una intervención decidida en los sindicatos existentes, para recuperar el carácter combativo desde la base y creando alternativas sindicales donde sea necesario. La independencia de clase es fundamental y el movimiento obrero no puede ser un apéndice de partidos parlamentarios, sino un sujeto político autónomo con su propia agenda revolucionaria.
Tras esta introducción se expone el desarrollo industrial en muchas ciudades debido al aumento del comercio digital, en polígonos industriales dedicados antes a la fabricación, mantenimiento y ensamblaje crecen ahora grandes plataformas logísticas que vuelven a agrupar en su seno cientos de trabajadores. Ejemplos en Madrid es el desarrollo en el Corredor del Henares a lo largo de la A-2 y en el sur de Madrid a lo largo de la A-4. El papel cada vez más relevante que tiene este sector en la economía, crece a expensas de una explotación sobre todo de la clase trabajadora joven y la migrante. En los almacenes la organización de los trabajadores todavía es embrionaria, pero ha habido ejemplos importantes como huelgas en Amazon que demuestran el poder estratégico del sector como columna vertebral del metabolismo del capital. Ante esta industria en desarrollo los comunistas tenemos la tarea de organizar lo no organizado, superar la fragmentación de las subcontratas para construir unidad sindical de base. Debemos politizar la precariedad de este sector para cuestionar no solo las condiciones laborales, sino el modelo de consumo y producción capitalista en su conjunto. Y, sobre todo, debemos forjar la unidad entre el almacén y la calle, vinculando las luchas de los trabajadores de la logística con las luchas de los barrios por la vivienda y los servicios públicos. Es en esta nueva realidad donde la centralidad obrera se manifiesta con una fuerza renovada y donde debemos enfocar nuestra intervención revolucionaria.
La ponencia terminaba con unos puntos en los que se remarcaba el papel de los comunistas como parte del movimiento obrero y las tareas a desarrollar en él:
- El derecho a ser escuchado, acompañar a los y las trabajadoras en su propio proceso y ser reconocidos por los mismos como iguales.
- El trabajo constante con el objetivo de elevar a los cuadros sindicales más activos hacia un plano superior.
- La creación de células obreras revolucionarias dentro de los centros de trabajo con el objetivo de poder controlar con su intervención zonas geográficas estratégicas.
TRABAJO E INTERVENCIÓN EN LOS BARRIOS
Continuaba al hilo de la anterior ponencia la camarada explicaba los motivos de intervención comunista en los centros de trabajo y los barrios, dos pilares en la práctica de ambas organizaciones.
En primer lugar, los centros de trabajo son el lugar donde se encarna la contradicción principal entre el capital y el trabajo, donde el trabajador sufre la explotación y el lugar clave para la transformación social mediante la toma de los medios de producción poniéndolos al servicio de nuestra clase.
Por otro lado, dada la situación de actual dispersión organizativa de la clase e inexistencia de sindicatos tradicionales en muchos centros de trabajo, los Barrios obreros se presentan a día de hoy como una región especialmente favorable a la organización de los trabajadores. los barrios, por un lado, no están sujetos a las férreas restricciones y disciplina de los centros de trabajo, de modo que las vecinas pueden explorar diferentes formas organizativas. Por otro, en ellos confluyen el resto de circunstancias materiales que atraviesan a la clase obrera (vivienda, sanidad, servicios públicos). Esto los convierte en un lugar especialmente favorable para la promoción de la lucha de nuestra clase por la mejora de sus condiciones de vida.
Los sindicatos de barrio nacen precisamente de esa necesidad. Su práctica muestra que un conflicto individual —un despido, horas no pagadas, ausencia de contrato, discriminación o abuso patronal— puede transformarse en un conflicto colectivo cuando el barrio se organiza alrededor de quien trabaja.
La Red de Apoyo Laboral de Vallekas plantea una idea especialmente potente: no ser un servicio al que se acude pasivamente, sino una herramienta de autoorganización entre trabajadoras y vecinos. La RAL subraya que quienes se acercan no encuentran “abogadas profesionales”, sino currelas que han aprendido a no delegar su defensa colectiva. Esa frase resume una política obrera muy concreta: recuperar la capacidad de defendernos juntas, sin esperar siempre a que otros hablen por nosotras.
La vinculación entre las pequeñas empresas y sindicatos de barrio es, por tanto, necesaria. El bar, el taller, la tienda o la última franquicia que abre no están aisladas: está en una calle, en una plaza, en un mercado, en una red vecinal. La clientela también forma parte del territorio. Cuando una empresa explota, no solo explota dentro de la cocina o detrás de la barra; explota en un barrio concreto. Y ese barrio puede responder con piquetes informativos, campañas públicas, presión social, acompañamiento jurídico, cajas de resistencia, talleres de derechos laborales y solidaridad organizada.
Esto no significa sustituir al sindicalismo de clase tradicional, sino complementarlo y, en algunos casos, empujarlo desde abajo. Los sindicatos de barrio recuerdan que la lucha laboral no pertenece solo a las grandes fábricas ni a los convenios estatales. También pertenece a la camarera que cierra a medianoche, al cocinero sin contrato, a la trabajadora migrante amenazada, al repartidor agotado y a quien no sabe si reclamar porque teme no volver a encontrar empleo.
En el barrio también se puede trabajar por elevar la conciencia de la clase obrera, empujando a los movimientos populares por la vivienda, los servicios públicos y las pensiones hacia un frente común junto con los conflictos laborales.
La camarada terminaba la ponencia hablando de la importancia del estilo de trabajo que proponemos. Partimos de la base, en nuestra estrategia para la reconstrucción del partido, de que este no parte de una organización que se autodenomine como tal, si no que es una herramienta organizativa de la que la clase obrera se dota en la fase última de la lucha por sus condiciones de vida (la directamente tendente a la toma del poder). Por esa razón, la condicion necesaria de la posibilidad de que el partido sea reconstruido es una clase consciente de sí misma y lo suficientemente movilizada como para ir dotándose de herramientas organizativas cada vez más avanzadas. Es hacia este punto que se dirige nuestra estrategia de intervención, y por ello no puede basarse en la imposición de máximos, actuando de facto como fuesemos el partido, si no en el acompañamiento y el avance conjunto hacia una clase trabajadora cada vez más capaz construir las herramientas que la permitan tomar las riendas de su liberación.
REPRESIÓN AL MOVIMIENTO OBRERO
La última intervención correspondía a una cuestión siempre de primer orden, la represión constante a los trabajadores que se organizan y responden contra los abusos de la patronal, se recuerdan casos recientes como Las Seis de la Suiza y Los trabajadores de la Bahia de Cadiz.
Con esta introducción pasaba a exponer la camarada su caso personal de represión como trabajadora en la fábrica farmacéutica de TEVA en Zaragoza, donde emplea a más de 500 trabajadores. El compromiso de TEVA con el sionismo es estrecho y públicamente reconocido, se demostró cuando envió al 10% de su plantilla israelí al frente tras el 7 de octubre siendo recompensada económicamente por ello. En esta situación, la labor comunista en el propio centro de trabajo se hacía complicada, que no imposible, con un control estricto de toda actividad sindical. Aun así, se pudo secundar las dos huelgas generales por Palestina y hacer agitación contra el genocidio en el propio centro.
La represión vino por partida doble, meses atrás se producía un desahucio de una familia trabajadora con menores a cargo a manos de La Caixa, la PAH de Zaragoza convocaba un acto de denuncia pacifica en la que se identificó a 19 personas y La Caixa denunció pidiendo penas de prisión. El día del juicio, la camarada acudió como encausada, la empresa al enterarse, procedió al despido disciplinario, mostrando una vez más, que la banca, el Estado y la patronal actúan conjuntamente defendiendo sus intereses cuando enfrente tienen a la clase obrera organizada.
Lejos de que la represión produjese el desánimo, la desesperación y desmoralización se inició rápidamente una campaña de denuncia que se unió a la campaña de boicot estatal a TEVA, despertando la solidaridad de varios trabajadores de la plantilla y del movimiento obrero de la ciudad, aquel trabajo de hormiguita realizado durante largo tiempo no devino en poder constituir una sección sindical, ni tampoco en una candidatura al comité, pero si permitió que a día de hoy dentro de la empresa se pueda hablar con mayor libertad a raíz de lo sucedido, que algunos compañeros hayan perdido el miedo a organizarse, que la clase obrera de la ciudad fuese consciente que hay una empresa sionista a escasos kilómetros. La represión se pudo transformar en solidaridad de clase.
La camarada cerraba su ponencia con estas reflexiones – predicar con el ejemplo es el método más efectivo para luchar contra el miedo a la represión, sin caer en el kamikazismo – y – El movimiento obrero no es exclusivamente laboral, las consecuencias de ser comunista e intervenir en movimientos político estratégicos transcienden a los propios límites de las luchas parciales. Como militante comunista debes tomar partido y estar delante demostrando liderazgo, pero con pies de plomo, demostrando astucia frente a tu enemigo. –
El acto terminaba con la mesa exponiendo la necesidad de un partido comunista con línea revolucionaria y un llamamiento a impulsar un proceso de unidad comunista para constituir una organización revolucionaria con mayores capacidades para intervenir en la lucha de clases.
Iniciativa Comunista y Red Roja (m-c)